¿Dónde está el sol? Desde hace mucho que no se asoma por mi cuadra. Recuerdo cuando estaba a mí alrededor; todo parecía mucho más vivo, más presente, con un sentido para existir….ahora todo luce tan lúgubre, tan vacío, tan ausente…
Dentro de mi hogar, la penumbra lo envuelve todo…miro por la ventana y nada afuera tiene el color radiante de la vida…hasta el sonido parece haber escapado a mis sentidos. Es extraño, nunca pensé que fuese posible percatarme de la ausencia del sonido, de su mágica vibración, hasta que la pastosa y opaca vida que crece sin él se manifestase ante mí, como lo hace ahora.
¿Alguien puede decirme cuando ha de volver? No hace mucho sentía su calor, podía sentir que el día siguiente valdría la pena de esperarlo; tenía la certeza de que, no importando lo que hubiese pasado hoy, mañana contaría nuevamente con él para seguir mi camino. Pero ahora, duermo en un témpano gélido, donde no crece ni la posibilidad de contacto humano…todos parecen mirarme con desprecio, como si desde que el sol se ausentase en mis aposentos, todo lo que alguna vez fui haya hoy muerto.
El orden parece haberse escapado con él; no pienso ya con claridad, ni tengo muy presente el propósito de mis actos. La gente ha empezado a notarlo, pues el sol no sólo escapó de mi cielo, se ha llevado consigo un pedazo grande de mi alma. Ando envuelto en fríos y húmedos harapos, que otrora tiempo lucían vívidos en su presencia, y que hoy solo sirven para cubrir un marchito cuerpo frío y desolado.
He de cubrir los espejos hasta que vuelva, pues todo reflejo que me devuelven en la penumbra perturba mis nervios; sé que es sólo mi figura que en la sombra ha perdido claridad, y aunque la lógica me auxilie, me es inevitable el sobresalto ante el reflejo que proyecta en la distancia.
Ni que decir de las ganas de salir; ¿Quién desea andar por las desiertas calles, húmedas y sucias, que el viento ha dejado cubiertas de un gris manto? ¿Y quedarse dentro? Es un suplicio, pero al menos en la privacidad de mi pieza puedo consolarme de no ser visto por extraños, quienes no pueden comprender que el sol se me ha escapado ya hace rato.
Recuerdo cuando salía en bicicleta a su encuentro; o a pie, rumbo al parque, donde le sentía cerca, rodeado de extraños que no entendían mi infantil sonrisa, siendo ya un hombre a sus ojos… ahora no sé si me compadezco más a mí por haberlo perdido, o a ellos, porque nunca le conocieron en realidad. ¡Es tan penoso pensar que sólo una persona le ha llegado a conocer, a adorarle, a amarle como un día lo hiciera yo!
¿Es que acaso nadie parece recordarlo? Ya ni los más viejos pueden decirme si acaso les había ocurrido algo similar, por un periodo tan prolongado. ¿Es acaso un castigo divino? ¿Cómo al dios que lo tiene puedo contentar? y en su divino poder ¿con que objeto ha de ocultármelo? ¿Volverá? Nadie responde…todos parecen más absortos en el artificial resplandor que surge de quien sabe dónde, como si fuese un pequeño sol al que puedan recurrir; pero bien sé que es solo un engaño. Alguna vez lo intenté, pero sentí un frío aún más profundo y la añoranza del sol verdadero creció, resquebrajándome por dentro.
¿Hice acaso algo para que el sol me abandonara? Tal vez debiera preguntarme si acaso hice algo para mantenerlo junto a mí… en los tiempos pretéritos, nunca pensé que fuese necesario llegar a tal cuestionamiento, pero hoy que no calienta mi cuerpo, que sus cálidos toques escapan a mis manos, el constante silencio y la rigidez del frío movimiento me obligan a pensármelo. En la oscuridad, intento asir con mis manos el vacío…
El día y la noche han dejado de existir, así que duermo por prolongados periodos, y acaso me estoy poniendo más delgado, pues sin el sol, y sin lo que bajo su manto crecía, he perdido el apetito. De vez en vez me levanto para mordisquear algo, en un acto mecánico de supervivencia…el calor del fogón me hipnotiza, pero sin energía para salir a trabajar, pronto también se ha de marchar…sin el sol, todo va a escapárseme poco a poco…
Bendito sol, si aún me escuchas, lo lamento…
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